Pensamientos
Un pequeño texto narrativo sobre mi experiencia leyendo feminismo (desdoblar el yo o transgresión).
Fragmentada
Cómo arrancarme los recuerdos, miró las manos y me preguntó si es posible extirpar estas memorias, como el pelo que crece sobre algunas partes de mí cuerpo. Me pregunto si clavar mis uñas en la cien hasta que las gotas de sangre caigan funcionará. No puedo gritar ni hablar, producir palabras desgarra los músculos de la garganta, desgarra el pecho, desgarra las piernas, no deja ni una sola de las vísceras. El aire satura los pulmones, intentó dejar de respirar, el sonido aturde los oídos, intento desconectar los tímpanos y tapar los agujeros, la luz quema los ojos, la luz blanca y destellante me hace pensar que no hay nada más enceguecedor que ver todo blanco.
No puedo hacer nada, el cinismo me invade ¿Cómo arrancarme mi traje de piel sin dejar de ser yo? Pienso en miles de objetos para destrozarme y concluyo que no hay nada más eficaz que vivir. Me encuentro una y otra vez en la cuerda floja, me ladeo para un lado, no hay de donde sujetarse e intento desesperadamente agarrarme del aire.
Estoy irritada, me molesta estar en la contingencia, quizá soy un monstruo que quiere todo fijo. ¡Ja! purismos intelectuales, individuo-solipsismo, universalismo-soberbia, moralismo-engendro cultural. Mejor córtate los ojos y arráncate las orejas y así tu cualidad dominadora será total, ¡monstruo!, ¡engendro!, ¡aberración! Enferma, no puedes escapar de ti misma, ¡ríndete! Pedazo de cuerpo colonizado. Entrégate a sentimentalismos, siempre serás una frágil víctima, todo es tu culpa, mujer, deberías estar muerta.
Las lágrimas comienzan a pulular de los ojos, quedo pasmada. Al mismo tiempo, las células del cuerpo comienzan a abrirse una a una, flotan en el aire mientras son tragadas por el espacio. Intento reaccionar y atraparlas incansablemente, pero son demasiadas, me es imposible, en ese momento descubro que nunca fueron mías, ellas pertenecen a otros.
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